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Salud visual infantil: señales de que tu hijo podría necesitar una evaluación visual

Ver bien también es parte de crecer bien

Los niños descubren el mundo a través de sus sentidos, y la visión cumple un papel muy importante en actividades cotidianas como leer, escribir, jugar, reconocer lo que ocurre a su alrededor y desenvolverse en el colegio.

Sin embargo, un niño no siempre sabe explicar que está viendo mal. Para él, la forma en que ve puede parecer completamente normal porque quizás nunca ha visto de otra manera.

Cabe destacar además que el sentido de la visión no nace completo, este se va desarrollando en la medida que el sistema visual va recibiendo estímulos y estos se van procesando a nivel de la corteza cerebral, por lo que los niños "aprenden a ver" y para que este aprendizaje sea correcto requieren de estímulos visuales idóneos, los cuales no son posibles si el niño presenta alguna alteración refractiva que los altere.

Por eso, como padres y cuidadores, es importante prestar atención a ciertas señales y mantener controles visuales adecuados durante su crecimiento.

En Mi Óptica creemos que cuidar la visión de los niños no comienza cuando aparece un problema evidente. Comienza prestando atención, informándonos y buscando orientación profesional cuando sea necesario.

¿Cómo saber si un niño podría tener dificultades para ver?

En primera instancia es importante realizar controles visuales preventivos a los niños, idealmente a los 5, 10 y 13 años. Estos controles tienen como objetivo corroborar de manera objetiva que el desarrollo visual del niño está dentro de parámetros normales acorde a su edad, 

No existe una única señal que permita determinar que un niño necesita lentes. Además, algunos problemas visuales pueden pasar inadvertidos.

Aun así, existen comportamientos y aspectos que vale la pena observar y tener presentes.

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1. Existe predisposición genética a problemas visuales.

Uno de los aspectos más importantes y determinantes para que un niño padezca alguna condición visual que disminuya su visión o dificulte el desarrollo de la misma, son los factores genéticos. Un niño con padres que usan lentes por problemas refractivos como miopía, hipermetropía o astigmatismo es muy probable que también requiera lentes para el correcto desarrollo de su visión.

También es importante realizar evaluaciones preventivas en niños con familias donde muchos integrantes ya usan lentes o tienen diagnósticos de problemas visuales como cataratas congénitas o estrabismo.

2. Se acerca demasiado a las pantallas o los libros

¿Has notado que tu hijo acerca mucho su rostro al cuaderno, al celular, a la tablet o al televisor?

Hacerlo ocasionalmente no significa necesariamente que exista un problema visual, pero si es un comportamiento frecuente, especialmente acompañado de otras señales, es recomendable comentarlo con un profesional de la salud visual.

3. Entrecierra los ojos para mirar

Entrecerrar los ojos puede ayudar momentáneamente a percibir algunos objetos con mayor nitidez.

Si notas que tu hijo lo hace constantemente para mirar la televisión, leer algo a distancia o reconocer objetos, podría ser una señal que merece atención.

4. Se queja de dolor de cabeza o molestias visuales

Algunos niños pueden manifestar cansancio, molestias en los ojos o dolores de cabeza después de leer, estudiar o realizar actividades que requieren concentración visual.

Estas molestias pueden tener distintas causas, por lo que no deben utilizarse para autodiagnosticar un problema. Si son frecuentes, lo adecuado es consultar con un profesional.

5. Se frota los ojos con frecuencia

Frotarse los ojos puede deberse simplemente al sueño, cansancio, alergias o irritación.

Pero si ocurre constantemente durante actividades como leer, estudiar o utilizar pantallas, conviene observar si existen otras molestias y consultar si persisten.

6. Tiene dificultades para ver la pizarra

En edad escolar pueden aparecer señales como acercarse para ver mejor, copiar incorrectamente lo escrito en la pizarra o comentar que las letras se ven borrosas.

En ocasiones, una dificultad visual puede confundirse con falta de concentración. Por eso es importante no sacar conclusiones apresuradas y considerar la visión como uno de los aspectos que pueden evaluarse.

7. Pierde el interés rápidamente al leer

Si leer parece requerir demasiado esfuerzo, el niño puede evitar esta actividad o cansarse rápidamente.

Esto no significa automáticamente que exista un problema de visión: las dificultades de lectura pueden tener múltiples causas. Una evaluación profesional permite determinar si existe un componente visual que deba abordarse.

La importancia de detectar los problemas visuales a tiempo

La infancia es una etapa de desarrollo y aprendizaje. Identificar oportunamente una dificultad visual permite que un profesional determine qué está ocurriendo y, cuando corresponda, indique el manejo adecuado.

Por eso, incluso cuando aparentemente todo está bien, es importante conversar con el profesional de salud correspondiente sobre los controles visuales recomendados según la edad y las características particulares del niño.

Y si observas cambios en su comportamiento visual, molestias frecuentes o dificultades para realizar sus actividades habituales, no esperes simplemente a que “se le pase”.

Pantallas y niños: ¿cómo podemos cuidar sus ojos?

Las pantallas forman parte de la vida cotidiana: clases, tareas, videojuegos, televisión y entretenimiento. Más que demonizar la tecnología, podemos enseñar a utilizarla de manera saludable.

Algunas buenas prácticas son:

  • Incorporar pausas durante períodos prolongados de trabajo cercano.
  • Incentivar que los niños alternen las pantallas con actividades al aire libre.
  • Evitar distancias excesivamente cortas al utilizar dispositivos.
  • Mantener una iluminación cómoda en el lugar de estudio.
  • Recordarles que parpadeen y descansen la vista.
  • Consultar con un profesional ante molestias persistentes.

El objetivo no es generar miedo, sino desarrollar buenos hábitos desde pequeños.

¿Y si mi hijo necesita lentes?

Para algunos niños, recibir sus primeros lentes puede ser emocionante; para otros, puede generar inseguridad.

Aquí la familia cumple un papel muy importante.

Evita presentar los lentes como un castigo o como algo negativo. Puedes involucrar al niño en la elección de su marco, permitiéndole encontrar una alternativa con la que se sienta cómodo y que refleje su personalidad.

Además del diseño, es importante considerar aspectos como comodidad, ajuste y las indicaciones entregadas por el profesional.

En Mi Óptica creemos que unos lentes infantiles no solamente deben ayudar al niño a ver según su necesidad visual: también deben acompañarlo en su día a día y hacerlo sentir cómodo y seguro.

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Cuidar su visión también es cuidar su confianza

Ver el mundo con claridad puede influir en muchas experiencias cotidianas: aprender, jugar, descubrir, compartir y desarrollar autonomía.

Por eso, observar la salud visual de nuestros hijos es una forma más de acompañarlos durante su crecimiento.

No necesitas esperar a que tu hijo diga “no veo bien” para prestar atención. Observa sus hábitos, escucha sus molestias y, ante cualquier duda, busca orientación profesional.

En Mi Óptica queremos acompañar a las familias entregando una atención cercana y orientación para encontrar soluciones visuales adaptadas a las necesidades de cada persona.

Porque para nosotros no se trata solamente de lentes.

Se trata de ayudar a cada persona a disfrutar su vida con mayor claridad, comodidad y confianza.

Preguntas frecuentes sobre salud visual infantil

¿A qué edad debería realizarse una evaluación visual?

Si no existen complicaciones visuales evidentes es aconsejable realizar el primer control visual preventivo a los 5 años, pero si existen condiciones visuales como estrabismo u otro antes de los 5 años en importante llevar a la brevedad posible al niño con el oftalmopediatra para una evaluación de niños preverbales.

Los controles visuales pueden comenzar desde edades tempranas y las necesidades varían según cada niño. Lo recomendable es seguir las indicaciones de los profesionales de salud que acompañan su desarrollo y consultar antes si existen señales que generen preocupación.

¿Cómo sé si mi hijo necesita lentes?

No es posible determinarlo solamente observando su comportamiento. Señales como acercarse demasiado, entrecerrar los ojos o tener dificultades para ver a distancia pueden justificar una evaluación, pero el diagnóstico debe realizarlo un profesional capacitado.

¿Usar mucho el celular significa que mi hijo necesitará lentes?

No necesariamente. El uso prolongado de pantallas puede relacionarse con molestias y fatiga visual, pero necesitar lentes depende de múltiples factores. Lo importante es promover hábitos saludables y realizar los controles correspondientes.

¿Qué debo considerar al elegir lentes para un niño?

Además de la indicación profesional, considera un marco cómodo, con buen ajuste y adecuado para sus actividades cotidianas. Permitir que el niño participe en la elección también puede facilitar que se sienta identificado con sus lentes.

¿Qué hago si mi hijo dice que ve borroso?

No conviene ignorarlo ni intentar determinar por cuenta propia la causa. Agenda una evaluación con un profesional de la salud visual para que pueda examinarlo y entregar la orientación correspondiente.

💙 En Mi Óptica cuidamos la visión de toda tu familia

Si has identificado alguna de estas señales o simplemente quieres orientarte sobre la salud visual de tus hijos, acércate a Mi Óptica.

Queremos que cada visita sea una experiencia cercana, tranquila y personalizada, donde puedas resolver tus dudas y encontrar la alternativa adecuada para las necesidades visuales de tu familia.

Tu mejor versión comienza con una mejor visión.

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